14 octubre 2014

Y nos heredó un mundo nuevo

A finales de 1492 la mayoría de gente en Europa Occidental veía con pesimismo el futuro. La civilización cristiana parecía estar perdiendo terreno [por el embate sarraceno] y dividiéndose internamente en entidades hostiles al tiempo que su ámbito se reducía. Durante más de un siglo no había habido importantes avances en las ciencias naturales y la matriculación en las universidades se venía reduciendo porque las clases eran cada vez más áridas y separadas de la realidad diaria. Muchas instituciones decaían, personas de bien se volvían cínicas o desesperadas, y muchos hombres inteligentes, a falta de algo mejor que hacer, intentaban escapar al decepcionante presente por medio del estudio del pasado pagano.

[Y ocurrió sin embargo que] una carabela española llamada La Niña se deslizó briosa ante un vendaval de invierno en Lisboa con la noticia de un descubrimiento que iba a dar la vieja Europa otra oportunidad. En pocos años nos encontramos con una imagen mental totalmente cambiada. Fuertes monarcas acaban con conspiraciones y rebeliones de grupos de poder; la Iglesia, purgada y aleccionada por la Reforma protestante, pone su casa en orden; nuevas ideas florecen en toda Italia, Francia, Alemania y las naciones del norte; la fe en Dios revive y el espíritu humano se renueva. El cambio es completo y sorprendente: "una nueva visión del mundo ha comenzado, y los hombres ya no suspiran por una imaginaria era dorada que residía en el pasado distante, sino especulan sobre la edad de oro que podría posiblemente encontrarse en el futuro venidero."

Cristóbal Colón pertenecía a una edad ya del pasado, pero se convirtió señal y símbolo de esta nueva era de esperanza, gloria y realización. Su fe medieval le impulsó a una solución moderna: Expansión.
—Samuel Eliot Morison, Almirante del Mar Océano: Una biografía de Cristóbal Colón

En el Día de la Hispanidad, recordemos al intrépido almirante genovés quien, desafiando al "consenso científico," a la Iglesia, a los políticos, y a los banqueros, enfrentó a los confines de la imaginación y de su mundo propio, y nos heredó un Occidente renovado y una tierra que podemos llamar nuestra. Nuestra América.

Éste apunte fué publicado por primera vez el 13 de octubre de 2008

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