03 agosto 2009

El zarpe

TRES DE AGOSTO DE 1492. Viernes, ocho de la mañana.

De Palos, puerto andaluz, parte Cristóbal Colón, navegante genovés, junto con otros 87, en su mayoría palermos, y con un cargamento de incalculable valor.

—Palos es, desde luego, el nombre que los romanos le pusieron al lugar, en la desembocadura del río Tinto. Palus: pantano, laguna, estero—

El tesoro que el almirante nos trajo es la cultura de Jerusalén, de Atenas, de Bizancio y de Roma. La cultura de Occidente, que ahora es la nuestra.


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4 comentarios:

JC Conde de Orgaz dijo...

Gran evento. Aun más trascendental que la llegada a la Luna.

El-Visitador dijo...

Bueno, el viaje a América tenía un business plan, inversionistas privados (los Reyes, en calidad personal y no el Estado), empresario, auditor, etc. Al emprendedor Colón y descendencia correspondía el título de virrey en perpetuidad, el 20% de los ingresos, en fin.

Por definición, del viaje algo tenía que salir. Y salió. Cuarenta años más tarde, la gran mayoría de capitales americanas actuales estaban ya fundadas, exceptuándose notablemente Santiago de Nueva Extremadura y Santa María del Buen Ayre, que lo fueron durante la década subsiguiente.

La aventura a la luna, en cambio, fué estéril propaganda estatal bajo el peor modo estatista de Kennedy. Cuarenta años más tarde, está claro que se trató de un despilfarro de fondos que no ha rendido fruto alguno.

Ixquic* dijo...

Bonito post y de acuerdo.

***
La luna está allí a los ojos de todos, desde siempre.

la cultura occidental está aquí desde entonces (1492)

y la cultura originaria americana.... ¿qué?

Saludos,

El-Visitador dijo...

«y la cultura originaria americana.... ¿qué?»

Poco de ella queda. Aún quienes mejor la conservan en los altiplanos mayas y quechuas y en los bajíos de la selva amazónica han olvidado sus religiones originales.

La religión es el cimiento de la cultura porque establece los valores morales aceptados (p. ej., la divinidad del gobernante y/o la necesidad de la muerte del guerrero derrotado). Una vez dichos valores fueron reemplazados, dichas culturas perdieron la energía que las movía hacia adelante.