02 diciembre 2007

¿Diarrea? Muérase, no hay plata – ¿SIDA? $2,000/año en medicinas


Y hasta un tetunte le van a dedicar en una autopista. Todo por quedar bien con las conciencias de las clases medias salvadoreñas y del coco-wash que les han inculcado los extranjeros.

El 11% del presupuesto nacional de Salud se dedica a tres décimos del 1% de la población, los que tienen el VIH del SIDA. Prioridades suizas para países pobres.

2 comentarios:

GioSV dijo...

e-v me gustaría saber cuál es tu propuesta al respecto. ¿O solamente sería de cambiar el orden de tu titular?

El-Visitador dijo...

«¿O solamente sería de cambiar el orden de tu titular?»

Buena pregunta.

El arte de gerenciar es el arte de focalizar recursos. Cuando el GOES crea burocracias redundantes:

+ Programa Nacional del SIDA

+ Comisión Nacional del SIDA

+ LEY DE PREVENCION Y CONTROL DE LA INFECCION PROVOCADA POR EL VIRUS DE INMUNODEFICIENCIA HUMANA

Y le asigna a cada una de ellas recursos, responsabilidades, dietas, secretarias, viajes a Nueva York, etc... ¿a dónde crees que se van a canalizar los limitados recursos de los ministerios y de sus gerentes?

Ojo que hay un Programa Nacional del SIDA.

No hay un Programa Nacional de la Diarrea.

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Los gobiernos son como portaaviones: una vez que los enfilaste en cierto rumbo, darles vuelta para otro lado es difícil. Aquí nos hemos pasado 10 años dándole protagonismo al SIDA, una enfermedad que azota a un ínfimo % de la población y cuyo tratamiento es costosísimo. ¿Porqué se dá preferencia a esta enfermedad y no a los transplantes de pulmones, de corazón, o de pulmones? Éstos también son costosísimos, pero no tienen extranjeros dando el coco-wash. Así que la gente simplemente se muere.

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Al final del día te lo pongo así: con $34,000,000 focalizados en la deshidratación, posiblemente podrías erradicarla y hasta te sobraría para paliar un poco a los sidosos.

En cambio, con $34,000,000 dedicados al SIDA, a los transplantes pulmonares, o a los transplantes de corazón, te vas a gastar hasta el último centavo y no te quedará nada para los niños pobres del campo.

Es cuestión de prioridades (y de glamour en reuniones de Nueva York).