26 abril 2007

Crónica de un desmán anunciado

LA PRENSA SALVADOREÑA es la segunda víctima del "Tribunal de Ética" –la primera víctima fuiste vos que te toca pagar IVA para mantener 510 nuevos zánganos gubernamentales.

Denuncian que intimidaron a la periodista y que el "jefe de la unidad ética del tribunal," un tal Enrique Mena, argumenta confusa y difusamente, luego cambia de tema, y finalmente se escapa cobardemente. Merecido lo tienen los medios, por no haber cuestionado oportunamente esta nebulosa y redundante nueva institución.

Quienes creen que con más burocracias se resolverán los problemas del país, tendrán más burocracias, más impuestos, y los mismos problemas de siempre.

5 comentarios:

JC dijo...

"...privacidad del funcionario público..."

E-V:

Explicame algo: ¿Qué tipo de detritus humano crees que pasaba por la mente de semejante abogánster?

Hubiese sido -semejante tiburón- un radical frente a funcionarios soviéticos o frente al trunal que quemó a las brujas de Salem...

Bueno... pero, HOY Y AQUÍ, ya nada me sorprende

JC dijo...

quise decir: "...o frente al tribunal que quemó..."

Ixquic* dijo...

El Tribunal de ética recibe una denuncia. La denuncia se hace por abogado oportunista y un médico que tras leer el reportaje decide iniciar el trámite.

El abogado ofrece como prueba lo más fácil, el testimonio de la periodista.

El tribunal de ética debe debe dar trámite, bajo las normas y el sentido común, y como tribunal que es, exigir orden y respeto.

Ah, como es tribunal de ética, debe ser tránsparente, ser consecuente con el fin para el que se creó.

Por eso es reprobable la forma en la que han manejado esto, desde la colocación de la peridodista en medio de los abogados.

Un abogado defensor, va a intentar destruir la prueba testimonial, señalando falta de moralidad, veracidad, profesionalismo, etc. hacer que el tribunal dude. eso es simple estrategia. Y Kury lo sabe y lo debieron saber en LPG, si ella acudió como testigo. Como no se dice nada a detalle de lo que allí pasó, espero que haya sido moderado por el tribunal.

Pero por otra parte, el reportaje está publicado y no necesitan a la periodista, basta que el Tribunal corrobore per se esa investigación o más bien la denuncia.

JC, ese abogado es un oportunista. Defendió a Nelson García, a la hija de D´abuisson. es de los que se sienta a leer el periódico y cuando ve una oportunidad búsca a las personas -que hacen noticia- y les ofrece sus servicios.

una muestrecita:
http://www.diariocolatino.com/nacionales/detalles.asp?NewsID=5548

http://www.diariocolatino.com/nacionales/detalles.asp?NewsID=5466

http://www.diariocolatino.com/nacionales/detalles.asp?NewsID=11912

http://www.diariocolatino.com/nacionales/detalles.asp?NewsID=12190

http://www.elsalvador.com/noticias/2006/10/04/nacional/nac6.asp

JC dijo...

Ixquic:

Tus links me remiten a referencias relacionadas a Luis Mario Pérez Bennet. Confirman mis prejuicios contra tu gremio (del cual te deslindo por lo que ya te he comentado antes).

Pero yo me refería al otro abogángster -más peligroso aún que el anterior- al que la nota a la que nos linka E-V se refiere de la manera siguiente:

"Se consumó un segundo acto contra la prensa, autoría del jefe de la unidad ética legal del tribunal, Enrique Mena, quien negó la publicidad de la diligencia en un caso contra un funcionario público. Argumentó de manera confusa y difusa que por la privacidad del funcionario público; luego que era por garantizar el trabajo del tribunal, y ante más cuestionamientos decidió retirarse sin más explicaciones. Sentó así la secretividad de los actos de un tribunal que tiene entre sus fines garantizar la transparencia y validar la secretividad del funcionario público."

El otro se limita a hacer su trabajo: defender constitucionalmente "presuntos delincuentes"... Este (Enrique Mena si no me aquivoco) es un funcionario que defiende la "privacidad" del funcionario público...

Más tenebroso no puede ser...

Ixquic* dijo...

JC, claro. Tenés razón, me fui contra el otro, del que ya sabemos que esperar.

El otro -como asesor de una oficina estatal que vela por la ética, deja mucho que desear.