09 abril 2007

Un nuevo poema

SAFO LA ERESIA, la más laudada poetisa de la antigüedad, escribió estos versos griegos alrededor de 580 a.C.

En Egipto romano, siete siglos después, algún niño los copió como tarea escolar, y cuando tiraron sus viejos cuadernos al relleno municipal de Oxirrinco, allí quedaron los versos sepultados por 1700 años, hasta que Grenfell y Hunt, de Oxford, empezaron a escarolear el basurero en 1897. Nuevo para nosotros, el poema fué publicado en 2004.

Gusto más de la versión británica, pero les dejo la castellana:

Vosotras cuidad, hijas, de los dones hermosos de las Musas
de fragante regazo, y de la vibrante lira compañera del canto.

Pero mi piel que antes fue tan suave la sometió ya la vejez
y blancos se han vuelto mis negros cabellos de antaño.

Pesado se ha hecho mi ánimo, y no me sostienen las rodillas
que otro tiempo fueron tan ágiles como corzas en la danza.

De eso me lamento día tras día. ¿Pero qué puedo hacer?
Cuando se es humano, no es posible dejar de envejecer.

De Titono, en efecto, contaban que la Aurora de brazos de rosa,
inflamada de amor, lo raptó para llevarlo al confín de la tierra
porque era bello y joven. Mas de igual modo a él con el tiempo
lo atrapó la grisácea vejez, aun teniendo una esposa divina.

1 comentario:

Roberto dijo...

Estimado Visitador: Platón escribió: "Dícen que hay nueve Musas. ¡Los desmemoriados!Han olvidado la décima: Safo de Lesbos". Pues así vamos en este país: desmemoriados, sumidos en nuestros pequeños afanes, ajenos a la cultura clásica.